Besalú es uno de esos lugares que no necesita presentación larga. El pueblo medieval de la Garrotxa, declarado Conjunto Histórico Artístico, lleva décadas siendo uno de los destinos más visitados de la provincia de Girona, y con razón: conserva intacto un centro histórico de diez siglos de historia, presidido por un puente de Besalú que corta la respiración desde la primera curva de la carretera. Si tienes pendiente conocerlo, esta guía te da todo lo que necesitas saber.
El municipio tiene alrededor de 2.500 habitantes y se asienta sobre el río Fluvià, en la comarca de la Garrotxa. No es un pueblo-escaparate ni un parque temático: la gente vive aquí, los bares tienen precio de pueblo y las calles huelen a piedra vieja y pan recién hecho. Eso es precisamente lo que lo hace distinto de otros destinos medievales de Cataluña.
Tanto si vas un fin de semana desde Barcelona como si lo incluyes en una ruta por las tierras de Girona, Besalú merece al menos medio día con calma. Mejor si es mañana entre semana, cuando los grupos de turistas aún no han tomado el puente.
El puente de Besalú: la imagen que lo define todo
El puente románico de Besalú es el símbolo del pueblo y, seguramente, la estructura medieval más fotografiada de la Garrotxa. Construido en el siglo XII y reformado en varias ocasiones a lo largo de los siglos, lo que hoy vemos es el resultado de distintas intervenciones, la última de ellas tras su voladura durante la Guerra Civil de 1939, cuando las tropas republicanas lo destruyeron para frenar el avance franquista.
Lo que distingue al puente de Besalú de otros puentes medievales catalanes es su disposición en ángulo: no cruza el río en línea recta sino en forma de codo, lo que le da una silueta inconfundible. Tiene siete arcos de medio punto, aunque no todos son visibles desde el mismo punto, y una torre de acceso en el centro que en su día servía como puerta de entrada controlada a la villa.
El mejor sitio para fotografiarlo es la orilla sur del Fluvià, unos metros aguas abajo. Con buena luz de mañana, el reflejo en el agua completa la imagen. En verano, algunos visitantes se bañan justo debajo, en las pozas que forma el río.
Qué ver en Besalú: los imprescindibles del casco histórico
Más allá del puente, el casco histórico de Besalú guarda varios monumentos que justifican la visita por sí solos. Estos son los lugares que no deberías pasar por alto:
- Iglesia de Sant Pere: antigua iglesia del monasterio benedictino fundado en el siglo X. La fachada románica y el interior de nave única están bien conservados y se pueden visitar con horario limitado.
- Iglesia de Sant Vicenç: del siglo XII, con una portada esculpida de gran valor artístico. Actualmente no siempre está abierta al público.
- Plaça de la Llibertat: el corazón del pueblo, rodeada de porches medievales y con el ayuntamiento al fondo. Es el mejor sitio para sentarse y observar el ritmo del lugar.
- Casa Cornellà: uno de los palacios medievales mejor conservados de toda Cataluña, con una galería de arcos en la planta superior que merece detenerse.
- El call jueu de Besalú: uno de los enclaves más singulares del pueblo, del que hablaremos con detalle más adelante.
- Las murallas y puertas medievales: quedan varios tramos visibles que permiten imaginar el perímetro original de la villa.
Calcula entre dos y tres horas para recorrer el casco histórico con tranquilidad, incluyendo paradas y algún café.
El call jueu de Besalú: historia y dónde está
El call jueu de Besalú es uno de los mejores conservados de toda la Corona de Aragón, y eso lo convierte en una visita obligada para quien quiera entender la historia medieval de Cataluña más allá de iglesias y palacios.
La comunidad judía de Besalú tuvo presencia activa en la villa durante los siglos XI al XIV, con una sinagoga y una miqvé (baño ritual) propias. La miqvé es especialmente singular: fue descubierta en 1964 y es una de las pocas que se conservan en toda España. Se trata de una cámara subterránea con escaleras que descienden hasta el agua, usada para los rituales de purificación religiosa.
Para visitar el interior de la miqvé hay que reservar visita guiada en la Oficina de Turismo de Besalú, situada junto al puente. Las plazas son limitadas y en temporada alta se agotan rápido. El recorrido dura unos 45 minutos y el guía explica el contexto histórico de la comunidad judía en la Garrotxa medieval.
El barrio del call ocupa varias calles del sector norte del casco histórico. Aunque en el exterior no hay grandes indicaciones, los paneles informativos permiten seguir el recorrido sin perderse.
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Cómo llegar a Besalú desde Barcelona y Girona
Llegar a Besalú es sencillo desde los principales núcleos urbanos de Cataluña. Aquí tienes las opciones principales:
En coche
Desde Barcelona, la ruta más habitual es la autopista AP-7 dirección Francia hasta Girona, y desde allí la C-66 hacia Besalú. La distancia es de unos 120 kilómetros y el trayecto ronda la hora y cuarto sin tráfico. También puedes ir por la N-II si prefieres evitar peaje, aunque alarga el recorrido.
Desde Girona ciudad, son solo 30 kilómetros por la C-66, unos 25-30 minutos en condiciones normales.
El aparcamiento en el pueblo es limitado. Hay una zona habilitada junto al acceso al puente y otra algo más grande en los márgenes del casco histórico. En temporada alta, llega antes de las 10 de la mañana o después de las 4 de la tarde.
En transporte público
La opción más práctica es el autobús de la línea Teisa, que opera entre Girona y Olot con parada en Besalú. Desde la estación de autobuses de Girona, el trayecto dura aproximadamente 40 minutos. Los horarios varían según el día, así que conviene consultarlos en la web de Teisa antes de salir.
Desde Barcelona en transporte público la cosa se complica: hay que llegar primero a Girona en tren (AVE o regional desde Sants), y desde allí tomar el autobús. El tiempo total puede superar las dos horas.
| Origen | Distancia | Tiempo estimado | Transporte recomendado |
|---|---|---|---|
| Barcelona | 120 km | 1 h 15 min | Coche (AP-7 + C-66) |
| Girona | 30 km | 25-30 min | Coche o autobús Teisa |
| Olot | 25 km | 20-25 min | Coche o autobús Teisa |
| Figueres | 45 km | 40 min | Coche (N-260 + C-66) |
Cuándo ir y qué tener en cuenta
Besalú recibe visitas todo el año, pero hay diferencias notables según la época:
- Primavera y otoño: las mejores estaciones para visitar. Temperaturas agradables, menos turistas y el paisaje del Fluvià en buena forma.
- Verano: el pueblo se llena, especialmente los fines de semana de julio y agosto. Las terrazas de la Plaça de la Llibertat tienen lista de espera y el aparcamiento es un reto. Si vas en verano, madrugar marca la diferencia.
- Invierno: el pueblo queda tranquilo y la iluminación navideña añade un punto especial al conjunto medieval. Algunos restaurantes tienen horario reducido.
El Mercat Medieval de Besalú, que se celebra cada año en octubre, es una de las citas más populares de la comarca. Durante ese fin de semana el pueblo se viste de época y la afluencia es máxima.
Consulta la agenda de eventos de la Garrotxa
Dónde comer en Besalú
El pueblo tiene una oferta gastronómica decente para su tamaño, con varios restaurantes que apuestan por la cocina tradicional de la Garrotxa: embotidos, carne de cerdo, setas de temporada y postres caseros.
La zona de la Plaça de la Llibertat concentra la mayoría de las terrazas. Para comer sin apresurarte, reserva mesa con antelación en fin de semana: algunos locales se llenan en menos de una hora. Los menús del día rondan los 12-16 euros entre semana.
Si prefieres algo informal, hay un par de bares junto al puente que sirven bocadillos y tapas a precio razonable. Ideal si quieres comer rápido y aprovechar el tiempo en el casco histórico.
Preguntas frecuentes sobre Besalú
¿Cuánto tiempo se necesita para visitar Besalú?
Con dos horas y media o tres horas tienes suficiente para ver los principales monumentos, recorrer el casco histórico y cruzar el puente con calma. Si incluyes la visita guiada a la miqvé del call jueu, suma 45 minutos más.
¿Es gratuita la entrada al pueblo?
Sí. Pasear por el casco histórico y cruzar el puente de Besalú no tiene ningún coste. La visita guiada a la miqvé sí tiene precio, que puedes consultar en la Oficina de Turismo local.
¿Se puede visitar Besalú con niños?
Sin problema. El casco histórico es compacto y manejable a pie. El río y el puente suelen gustar mucho a los más pequeños. En verano, las pozas del Fluvià son un punto extra de atracción.
¿Dónde aparcar en Besalú?
Hay dos zonas de aparcamiento principales: una junto al acceso sur del puente y otra en el perímetro del casco histórico. En temporada alta, llegar antes de las 10 de la mañana facilita encontrar sitio sin dar vueltas.
¿Hay visitas guiadas en Besalú?
Sí. La Oficina de Turismo organiza visitas guiadas al conjunto histórico y a la miqvé. También hay empresas locales que ofrecen rutas temáticas, incluyendo recorridos de historia judía y medieval.
¿Qué otros pueblos se pueden combinar con la visita a Besalú?
Olot está a 25 kilómetros y es la capital de la Garrotxa. Castellfollit de la Roca, con su impresionante emplazamiento sobre un farallón de roca basáltica, queda a tan solo 10 kilómetros. Ambos encajan bien en una ruta de día completo por la comarca.
Ruta por la Garrotxa: Besalú, Olot y Castellfollit de la Roca
Conclusión: Besalú vale el desvío
Besalú no es un secreto ni un descubrimiento reciente, pero tampoco ha perdido lo que lo hace especial. El puente románico sigue siendo tan imponente como en las fotografías, el call jueu guarda una historia que merece más atención de la que suele recibir y el centro histórico invita a caminar sin prisa.
Es un pueblo que funciona mejor de mañana, entre semana o fuera de agosto, cuando la piedra medieval no compite con el ruido de los grupos de turistas. Pero incluso en plena temporada, merece la visita. Pocas poblaciones de su tamaño concentran tanto patrimonio en tan poco espacio.
