La comarca de la Garrotxa alberga el campo volcánico más joven y mejor conservado de la península ibérica. Los volcans de la Garrotxa forman un conjunto de más de cuarenta edificios volcánicos distribuidos por una superficie de unos quince kilómetros cuadrados, con coladas de lava que llegaron a recorrer decenas de kilómetros por los valles del Fluvià y del Ser. Una geografía única que convierte esta franja de la provincia de Girona en uno de los destinos naturales más singulares de Cataluña.
La última erupción en la zona se produjo hace apenas unos once mil años, lo que en términos geológicos equivale a ayer. Eso explica por qué los conos, los cráteres y las coladas mantienen una morfología tan definida: el tiempo no ha tenido margen para borrar los contornos. El resultado es un paisaje de verdes intensos —la vegetación ha colonizado la roca basáltica con una exuberancia llamativa— donde conviven masías, bosques de robles y hayas, y formas del terreno que no se parecen a nada del entorno.
Visitar esta zona implica moverse por senderos señalizados dentro del Parc Natural de la Zona Volcànica de la Garrotxa, declarado espacio protegido en 1982 y gestionado desde Olot. La capital de la comarca actúa como puerta de entrada natural y concentra buena parte de la oferta de alojamiento, restauración e información para el visitante.
El Croscat: el volcán más grande de la Garrotxa
El volcán Croscat es el mayor de la Garrotxa y también el más joven de la península ibérica, con una antigüedad estimada de unos once mil años. Su cono de piroclastos —escorias volcánicas expulsadas durante la erupción— alcanza los 160 metros de altura sobre la base y los 782 metros sobre el nivel del mar. Desde la cima, cuando el cielo acompaña, se divisa una panorámica que abarca desde las cimas del Pirineu hasta el Montseny.
Lo que distingue al Croscat de otros volcanes de la comarca es una cicatriz visible en su flanco norte: una extracción de áridos llevada a cabo entre los años sesenta y el inicio de los ochenta dejó al descubierto la estratigrafía interna del cono, con capas de colores ocres, rojizos y negros superpuestas como páginas de un libro. Lo que en su momento fue una agresión al paisaje se ha convertido, paradójicamente, en uno de los elementos más visitados del parque, ya que permite leer la historia de la erupción directamente en la pared.
El acceso principal al Croscat parte del aparcamiento de Can Passavent, en el municipio de Santa Pau. La ruta más habitual es el itinerario del Bosc de la Fageda d’en Jordà, que combina el bosque de hayas —famoso por su densidad y por el poema de Joan Maragall— con la subida al cráter. La distancia total ronda los seis kilómetros con un desnivel positivo moderado.
El volcán de Santa Margarida: un cráter con ermita dentro
El volcán Santa Margarida es probablemente el más fotografiado de la Garrotxa, y no sin razón: en el fondo de su cráter, perfectamente circular, se levanta desde el siglo XI la ermita de Santa Margarida. La imagen de la pequeña capilla románica rodeada por las paredes del cono volcánico tiene algo de inverosímil.
El cráter mide unos 300 metros de diámetro y unos 30 metros de profundidad. A diferencia del Croscat, que es un volcán de tipo estromboliano formado por acumulación de piroclastos, Santa Margarida es un maar: se formó por una erupción freatomagmática en la que el magma entró en contacto con agua subterránea, generando una explosión que excavó el terreno en lugar de construir un cono elevado.
El acceso más habitual sale también del aparcamiento de Can Passavent y comparte los primeros metros con la ruta al Croscat. Desde allí, el camino hasta el fondo del cráter de Santa Margarida no supera los dos kilómetros y medio de ida, con un recorrido fácil apto para todos los públicos. La ermita acoge una romería cada año en el mes de julio que reúne a vecinos de Santa Pau y poblaciones cercanas.
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El Parc Natural de la Zona Volcànica de la Garrotxa
El Parc Natural de la Zona Volcànica de la Garrotxa protege un territorio de casi 15.000 hectáreas que incluye los cuarenta volcanes catalogados, las coladas de lava asociadas y el entorno agrícola y forestal que los rodea. Es el parque natural más visitado de Cataluña, con cifras que superan el millón de visitas anuales.
La gestión del parque se articula en torno a tres ejes: la conservación del patrimonio geológico y natural, el mantenimiento de la actividad agraria tradicional y la ordenación del uso público. En la práctica, esto significa que los visitantes tienen acceso a una red de senderos señalizados pero que algunas zonas de especial sensibilidad ecológica están restringidas o requieren autorización.
El Centro de Información del parque se encuentra en el Casal dels Volcans de Olot, donde se puede recoger cartografía, consultar el estado de los caminos y obtener información sobre las actividades programadas. También existen puntos de información en Santa Pau y en otros municipios del entorno.
Los volcanes más destacados además del Croscat y Santa Margarida
Más allá de los dos volcanes más conocidos, el parque incluye otros edificios volcánicos que merecen atención:
- Volcà del Montsacopa: situado dentro del casco urbano de Olot, es uno de los pocos volcanes del mundo con una ciudad construida a sus pies. Una escalera de acceso lleva hasta el cráter, donde hay una ermita del siglo XVIII. Las vistas sobre Olot son inmejorables.
- Volcà de la Garrinada: también en el entorno de Olot, menos frecuentado que el Montsacopa pero igualmente accesible. Forma parte de los volcanes de Olot más visitados por su proximidad al centro urbano.
- Volcà del Puig de la Costa: en el municipio de Les Preses, integrado en la ruta dels Volcans que recorre el parque de norte a sur.
- Volcà de Traiter: en el municipio de Olot, con una colada de lava que alcanzó el río Fluvià y cuyo recorrido todavía se puede trazar sobre el terreno.
- Volcà del Pujalós: en el municipio de Santa Pau, con un cono bien conservado y acceso sencillo desde los caminos del parque.
Cómo visitar los volcanes de la Garrotxa: información práctica
Cómo llegar
Olot es el punto de partida más cómodo para visitar el conjunto de los volcanos. Desde Barcelona, el acceso habitual es por la autopista AP-7 hasta Girona y desde allí por la C-66 o la N-II hasta Banyoles y la C-150 hasta Olot. El trayecto oscila entre hora y media y dos horas según el punto de partida y el tráfico.
No existe una conexión ferroviaria directa entre Barcelona y Olot. La alternativa en transporte público son los autobuses de la empresa Teisa, que cubren la línea Barcelona-Olot con varias expediciones diarias y una duración aproximada de dos horas y cuarto.
Mejor época para visitar
| Época | Condiciones | Recomendación |
|---|---|---|
| Primavera (marzo-mayo) | Vegetación en pleno esplendor, temperaturas suaves | Muy recomendable |
| Verano (junio-agosto) | Calor moderado, alta afluencia de visitantes | Recomendable con madrugada |
| Otoño (septiembre-noviembre) | Colores excepcionales en la Fageda | Temporada alta natural |
| Invierno (diciembre-febrero) | Frío, posibilidad de niebla, poca gente | Recomendable para quien busca soledad |
El otoño es, con diferencia, la temporada más solicitada. La Fageda d’en Jordà alcanza su máximo esplendor en octubre y noviembre, cuando las hayas cambian de color y la luz rasante de la tarde convierte el bosque en un escenario difícil de olvidar.
Normas de uso del parque
- Circular únicamente por los senderos señalizados.
- No recoger muestras de roca volcánica ni ningún otro elemento geológico o vegetal.
- No encender fuego fuera de las zonas habilitadas.
- Llevar los residuos hasta los puntos de recogida.
- Respetar la fauna y la flora, especialmente en época de cría.
Consulta el mapa oficial de senderos del parque natural en el portal de turismo de la Garrotxa
La ruta dels Volcans: recorrer el parque de extremo a extremo
La ruta dels Volcans es el itinerario de largo recorrido que atraviesa el parc natural de la zona volcànica de la Garrotxa de norte a sur, conectando una docena de edificios volcánicos a lo largo de aproximadamente 25 kilómetros de camino. Se puede hacer en una jornada completa si se parte temprano, aunque lo habitual es dividirla en dos días con noche en alguno de los municipios del trayecto.
El punto de inicio más habitual es el volcà de Santa Margarida, en el término de Santa Pau, y el final suele situarse en el entorno de Olot. La ruta transcurre en su mayor parte por caminos de tierra y senderos forestales, con tramos de pista asfaltada en los accesos a las poblaciones. El desnivel acumulado es moderado y no requiere equipamiento técnico, aunque un calzado adecuado y agua suficiente son imprescindibles.
Gastronomía y alojamiento en la Garrotxa
La comarca tiene una oferta gastronómica ligada al producto local que vale la pena aprovechar. La embotellería de la Garrotxa —longaniza, salchichón, bull negre— y las patatas de Santa Pau, con denominación de origen propia, son los productos estrella. Olot concentra la mayor parte de los restaurantes de referencia, aunque muchas masías del entorno del parque ofrecen menús basados en cocina de la comarca.
En cuanto al alojamiento, la oferta abarca desde hoteles urbanos en Olot hasta casas rurales y masías dentro del propio parque. Reservar con antelación en temporada alta —especialmente en puentes y fines de semana de octubre— es prácticamente obligatorio.
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Preguntas frecuentes sobre los volcanes de la Garrotxa
¿Cuántos volcanes hay en la Garrotxa?
El catálogo oficial del parc natural de la zona volcànica de la Garrotxa recoge más de cuarenta edificios volcánicos, entre conos de piroclastos, maares y coladas de lava. No todos son visitables de forma directa, pero los principales están integrados en la red de senderos del parque.
¿Los volcanes de la Garrotxa son activos?
Técnicamente se consideran volcanes en reposo, no extintos. La última erupción documentada se produjo hace aproximadamente once mil años. Los geólogos no descartan una reactivación futura, aunque la probabilidad a escala humana es muy baja. El Instituto Geológico de Cataluña monitoriza la actividad sísmica de la zona de forma continua.
¿Se puede subir al cráter del Croscat?
Sí. El sendero señalizado permite llegar hasta el borde del cráter y al punto de observación de la pared de piroclastos al descubierto. No está permitido bajar al interior del cráter ni acceder a zonas no señalizadas.
¿Cuánto tiempo se necesita para visitar el Croscat y Santa Margarida en el mismo día?
La combinación de ambos volcanes en una sola jornada es habitual. El itinerario circular desde Can Passavent que incluye el volcà del Croscat, la Fageda d’en Jordà y el volcà de Santa Margarida suma entre ocho y diez kilómetros con un tiempo estimado de tres a cuatro horas de marcha efectiva, sin contar paradas.
¿Hay que pagar para entrar al parque?
El acceso a los senderos y a los volcanes es gratuito. Algunos aparcamientos habilitados en el entorno del parque son de pago, especialmente en temporada alta y fines de semana.
¿Es apto para niños?
La mayoría de las rutas principales, incluidos los accesos al volcán de Santa Margarida y al Croscat desde Can Passavent, son accesibles para familias con niños a partir de unos seis o siete años sin dificultad especial. La Fageda d’en Jordà tiene además un tramo adaptado para personas con movilidad reducida.
Una visita que no se improvisa, pero tampoco se complica
Los volcans de la Garrotxa son uno de esos destinos que superan las expectativas casi sin proponérselo. No hace falta ser un entusiasta de la geología para quedarse con la boca abierta ante el volcà del Croscat o ante la imagen inverosímil de la ermita de Santa Margarida en el fondo de un cráter. El paisaje habla por sí solo.
La clave para aprovechar bien la visita es una mínima planificación: elegir la época adecuada, reservar aparcamiento o llegar en transporte público en temporada alta, y llevar el equipo básico para caminar por el campo. Con eso resuelto, el parc natural de la zona volcànica de la Garrotxa hace el resto. Pocas zonas de Cataluña concentran tanta singularidad en tan poco espacio.
